Todo empezó y todo terminó, no sé donde deje lo que tanto extraño y quiero recuperar. La noche es cada vez más fría, mis manos se hielan y mi vida se paraliza. Los arboles verdes como nunca dejan caer sus hojas para renovar sus ramas. ¿Como es eso?, como alguien puede dejar morir algo y dejar renacer otra cosa, yo creo que es algo inevitable y que solo una persona tan fría como esta noche está capacitado para dejar ir algo y no sufrir.
Los días se hacen cada vez más largos, las noches insoportables y yo no he podido descansar durante semanas, todo lo que soñamos, todo lo que compartimos, cada cosa que aun sigue en pie dentro mío y que no puedo soportar aun tenerlo. Creo que así se sigue paso a paso, la persona que cae puede levantarse pero no podrá volver a confiar que no lo van a dejar caer de nuevo. Y así fue como comenzó todo ella una persona de las más bonitas, pelo largo, ojos verdes, atractiva y con una magia para revivir cada mañana de él. Él un chico tranquilo, pelo corto, ojos marrones y una vida muy aburrida. El ya la conocía nunca había hablado con sus amigos de ella pero no paraba de pensar ni un minuto en ella, nunca había sentido algo asi. Una mañana triste y al igual que todas los encontró a solas en una esquina en donde el viento y la lluvia descansaban para poder admirar tanta belleza que ella irradiaba. Él sin miedo y arriesgándose le pregunto su nombre y ella contesto Alma, creo que fue el sonido más hermoso que el escucho y que no paró de resonar en su cabeza, dentro de su corazón y que le hizo temblar cada parte de su cuerpo. Ella pregunto al unísono que terminaba de decir su nombre: ¿Y vos cómo te llamas? El a los compas de las gotas que atravesaban todo su cabello contesto: Agustín. Y así empezó lo que alguien podría caracterizar como una historia de amor, pero que pronto como cualquier historia tiene su final. Los días pasaban las sensaciones aumentaban y él no podía parar de pensar en ella, mientras que ella hablaba de él con sus amigas. Pronto un día soleado cerca de las 3:30 pm el chico la espero, espero todo el tiempo que hacía falta solo para volver a ver su belleza, pero no aquella belleza exterior sino aquella belleza que lo hacia sonreír, aquella belleza que lo hacía entusiasmar y querer pasar todo el día, tarde y noche junto a ella. Y sucedió al fin, ella lo encontró y el al cabo de una larga despedida, acerco su boca a la de ella y roso sus labios, él deseo que el tiempo se detuviera que ese momento durara años y que nunca llegara a su fin. [Continuara]
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